Por Ricardo Puerta * (Desde Tegucigalpa, Honduras)

Gestión costarricense en Cuba

Introducción

Mi entrevistado es un costarricense que tiene ahora 74 años de edad.
Cincuenta de ellos dedicados a la acción política, transitando desde en
una ruta ideológica de la extrema izquierda (practicada en su niñez y
juventud en parte por provenir de un hogar formado por un marxista y una
cristiana conservadora) a la derecha luego , para ubicarse por ultimo y
por varias décadas de acción pública, como funcionario gubernamental,
en una posición centrista, de franco optimismo, que aún sigue siendo
factible- pese a que todo parece indicar lo contrario– superar las
visiones tanto del capitalismo como del marxismo que impiden resolver
los graves problemas de la humanidad.

En esa línea se destaca como uno de los fundadores del Partido Demócrata
Cristiano y luego dirigente de primera línea de la Coalición denominada
Unidad que lograra el poder en su primer intento para el periodo
1978-1982, y que luego es transformada en el Partido Unidad Social
Cristiana que ejerció –de nuevo- el poder en Costa Rica en tres
ocasiones más, con mandatos presidenciales consecutivos que cubrieron
desde 1988 hasta el 2002.

Poveda es multifacético: escribe sobre Ciencia y Fe, Cosmología
Científica y temas de Filosofía, Igual que sobre Comunicación Política y
Participación Popular Organizada. Ha sido Vice Ministro de Cultura, de
Salud, de la Presidencia y Ministro de la ultima cartera, así como
Embajador itinerante con el rango de Representante Personal del
Presidente de la Republica de su país en misiones oficiales de índole
muy diverso. Lo curioso es que este cargo –uno de los últimos ocupados
durante la Administración Carazo, lo ocupa en un gobierno de signo
demócrata cristiano y continuó desempeñándolo durante un gobierno de
signo social demócrata (Administración Monge 1982-1986) una curiosidad
entendible en un país democrático como Costa Rica.

También ha sido Director de los Departamentos de Planeamiento
Estratégico de la Asamblea legislativa, Coordinador de la Oficina de
Enlace entre la Defensoria de los Habitantes y del Poder Legislativo,
Presidente del Instituto Centroamericano –Caribeño de Estudios
Legislativos y su ultimo cargo fue Coordinador Regional de la Comisión
Centroamericana-Caribeña contra la Corrupción y la Narcoactividad.

Poveda se autodefine más como un técnico que como un político, y por
ello, se ha desempeñado como asesor personal en temas de comunicación y
organización popular para diversos presidentes del área centroamericana.
Como corolario, sus actividades le han suscitado también un interés
académico y ha pergeñado un libro sobre su experiencia pública. .

Y así podría seguir esta rica historia …hasta que una seria afección
cardiaca le obligara a mantenerse quieto físicamente, mas no en lo
intelectual. En consecuencia, se retira de toda actividad publica en el
año 2002 y sigue activo publicando artículos en sus blogs personales.

Ahora bien, como parte de sus funciones en el cargo de Secretario del
entonces Presidente de la Republica, Dr. Rodrigo Carazo (1978-1982) fue
enviado en 1979 a negociar con Fidel Castro las condiciones de la
liberación del ex comandante Huber Matos, así como a garantizar
personalmente su integridad física y su traslado a Costa Rica, de manera
que habiendo conocido de primera mano al mandatario de la Isla, nos
interesa conocer más sobre esa experiencia.

P. Jorge, cuando vas a Cuba a negociar la liberación de Huber
Matos…¿tuviste amplia libertad para hacerlo, según la misión que te
encomendara tu superior?

Las órdenes recibidas del Presidente Carazo fueron concretas: garantizar
con mi presencia- así como la de otros dos funcionarios que me
acompañaban- uno de ellos el hijo del mismo Presidente, la liberación
del ex comandante Matos al cumplirse 20 años de estar privado de
libertad.

Cabe aclarar que la familia del ex comandante Matos tenia serias
aprehensiones de que su padre pudiese ser sacado de la isla con vida
pues le había jurado al Presidente Castro seguir su lucha dentro o fuera
de Cuba.

Independientemente de ello y no obstante que provengo de un país
esencialmente libre, confieso haber tenido inicialmente una idea
romántica de la revolución cubana y la forma en que se ejercía el poder
en ella. Parte de mi romanticismo residía en que siendo un funcionario
de alto nivel, suponía a priori que tendría amplia libertad de tránsito,
negociación y de poder intercambiar información, en particular la
requerida en el proceso encomendado. Eso no fue asi –de ninguna manera. Y
me explico:

Debía traer al ex Comandante Matos, pero también debía traer a varios
presos que supuestamente se irían a liberar el mismo día. Esos presos
eran los denominados “plantados”, en virtud de que jamás les doblegaron
su voluntad personal, pese a los sacrificios a los que fueron sometidas
sus familias y a las crueldades del trato que recibieron en prisión. En
otras palabras, eran todos-incluyendo a Matos- los típicamente
denominados Presos de Conciencia: Carecían de libertad. Estaban en
condiciones de “lesa humanidad” y fuera de todo disfrute de derechos
humanos, en virtud de una condena dictada única y exclusivamente por
tener ideas contrarias a las del gobernante Fidel Castro.

Para cumplir con mi misión se sobreentiende dictada por el gobierno de
un país soberano, –como es Costa Rica- llevaba un avión comercial de la
entonces aerolínea de bandera costarricenses :”LACSA” ,que habiéndome
dejado en La Habana debía volver a mi llamado para llevar a Costa Rica a
los presos liberados, previa su comprobación de identidad, , así como
la anuencia de mi gobierno para ser trasladados a mi país .

Desde mi llegada a La Habana, fui llevado a una zona especial de ciudad,
en donde habían varias residencias lujosas dedicadas a atender misiones
especiales. Amen del lujo de la residencia que se me asignara, me fue
puesto a la orden un automóvil Mercedes Benz, último modelo. Y tenia a
mi “servicio” exclusivo un chofer, dos guardaespaldas, un cocinero y un
ayuda de cámara. Además de un teléfono y un televisor en la sala de
visitas y curioso-también- un cepillo de dientes en mi
lavatorio…Expresado de otra forma: encontraría en La Habana lo que ni de
lejos existía, según las denuncias de las personas enfrentadas a Castro
durante tantas décadas…

En diversas oportunidades recibí la sugerencia de alguno de los
funcionarios nombrados para que saliese a “conocer” la ciudad. Me negué,
pues mis órdenes eran precisas.

Al caer la tarde del primer día recibí una llamada telefónica, y sin
detalles superfluos, se me dijo por teléfono que a las 7 de la noche
llegaría a mi casa “el comandante”. Acostumbrado a que en mi país el
titulo de comandante se libra generosamente a cualquier ciudadano que
ocupe algún cargo en alguna de las comisarias de la Guardia Civil
(carecemos de ejercito) pregunte ingenuamente de cual comandante se
trataba. Suponía que iniciaría el proceso de negociación al que había
ido hablando con algún funcionario de menor rango hasta subir de
nivel…El silencio fue sepulcral al otro lado de la línea. Lo que me
sirvió para “entender” de inmediato que había formulado una pregunta
indebida….

P. Entonces…¿pudiste cumplir con todo el encargo del Presidente Carazo..?

Realmente no, aunque sí a medias. El primer día de llegada fue para
acomodarme mientras que mis otros dos acompañantes costarricenses fueron
llevados –para mi sorpresa– a otras casas, de modo que durante toda la
estadía en Cuba no pudimos intercambiar ninguna información entre
nosotros.

En ese primer día se presentó a mi residencia el cónsul de Costa Rica,
mi amigo personal Oscar Vargas Bello (QEPD) con quien tenía total
confianza. Tanto que a su llegada le pregunte que me contara como era la
situación en la Isla, a lo que el Cónsul, con una seña disimulada bajo
su guayabera blanca, dirigiendo sus ojos hacia una lámpara que colgaba
del techo, en forma inocente y carraspeando, me invitó a dar una vuelta
“para tomar el fresco de la tarde”.

Ya en su pequeño y desvencijado auto –pese a la insistencia de mis
guardaespaldas de que era peligroso circular sin sus compañías, —pues
según ellos, ya se sabía de mi misión y los enemigos del comandante
Castro podrían atentar en mi contra para complicar la situación – Oscar,
requerido de nuevo con mi pregunta anterior, sacó en dos ocasiones el
encededor de su ubicación en el carro, y acercándolo a su boca, me hacía
gestos significativos. Claro, ahí saqué en conclusión que teníamos
micrófonos en la residencia que me asignaron y que el Cónsul de mi país
no se sentía seguro para hablar conmigo, ni siquiera en su propio auto…

En ese ambiente, nuestra conversación fue absolutamente anodina y para
nada provechosa en lo que me interesaba…al extremo, que decidí volver a
la casa, en vez de deambular por la ciudad dando vueltas…A lo sumo
caminamos unas cuadras y nos devolvimos. Oscar carraspeaba entre tosido y
tosido que terminaban ahogando la escasa información que me
brindaba…Comprendí que era preferible no atosigarle con preguntas,
porque el debía quedarse allí, no yo.

P. Quiere decir que desde el primer día te sentiste en medio de un Estado Policiaco…

En efecto. Al finalizar la tarde el primer día en la Isla ya tenía claro
que estaba vigilado, sujeto a medidas previamente diseñadas, sin
posibilidad de intercambiar información relevante, ni siquiera con el
representante consular de mi país, ni con los otros dos compatriotas,
acompañantes oficiales de mi viaje, a quienes no volví a ver hasta que
despegó el avión que me sacó de Cuba, como narraré luego…

Ni en la casa de “huéspedes” a la que fui llevado, –que creo los cubanos
la llaman “casa de protocolo”– ni a las reuniones en ella con Castro y
el Director de Inteligencia José Abrantes, o con nuestro cónsul Vargas
Bello, mucho menos en mi reunión con Huber Matos, tuve libertad. Todo
estaba vigilado, controlado, bajo coordenadas y parámetros sujetos a la
voluntad omnímoda del régimen. Irónicamente, fui a Cuba a liberar a un
preso, y desde el primer día en la Isla me sentí en prisión. Respecto de
Abrantes cabe agregar que supe años después que tras un juicio en que
estuvo involucrado con el General Ochoa murió en condiciones
misteriosas, en la Prisión de Guanajay, centro que era parte del
inhumanosistema carcelario represivo que él mismo ayudó a construir y
diseñar…

P. Y…finalmente….¿cómo fue tu encuentro con Fidel Castro?

Antes te mencioné que en la tarde, habiendo regresado de mi viaje
infructuoso con el Cónsul Vargas Bello, recibí una llamada anunciándome
la llegada a las 7 de la noche del Comandante…

Poco antes de la llegada de Castro, se presentaron en mi casa dos
personas costarricenses que estaban en un Seminario de Salud
Internacional. Me refiero a los doctores Jorge Arias Sobrado,
Viceministro de Salud y a Carlos Valerin, entonces Director General de
Salud, quiénes se presentaron sorpresivamente a la casa de huéspedes,
por haber sido invitados por una funcionaria cubana.

Me alegré mucho verles alli, pues ambos todavía los considero amigos
personales, aunque en ese momento me llamó mucho la atención que nadie
me preguntara si era correcta o no su presencia en un tema que se
suponía se refería a negociar la liberación de presos.Tema alejado de
los asuntos de salud, que confieso también me son gratos, por haberme
desempeñado como Director Ejecutivo del Colegio de Médicos y como
Viceministro de Salud, pero temas para nada mezclables con el objetivo
preciso de mi misión en Cuba.

Apenas tuvimos tiempo para saludarnos, porque escasos dos o tres minutos
después de su entrada, oímos varios vehículos acercándose y luego de un
silencio que se hizo eterno… escuchamos los pasos de una persona:
resultaría ser un hombre muy alto, corpulento, barbudo, embutido en un
remedo de traje militar y con botas pulcramente embetunadas. Era el
Comandante Fidel Castro, imbuido de una amplia sonrisa y acompañado de
dos personas más que al acercarse, se apartaron sigilosamente …

De pronto mis dos amigos médicos, el Presidente Castro y el suscrito,
sin mediar palabra ocupábamos los sillones de la sala y luego de los
saludos de rigor, de presentarnos y hacer unos chistes obligados por mi
pregunta acerca de quien seria el Comandante que me visitaría, la
estancia del único Comandante de Cuba -que tardaría unas cinco horas-
fue la ocasión de hablar- por supuesto- de hablar él. Comenzó a plantear
toda clase de tesis sobre temas diversos relacionados con Costa Rica,
su historia, así como la historia de Cuba y la coincidencia entre ambos
paises. -según él-

Castro-poco a poco fue llevando su monotema hasta la caída de la
dictadura de Somoza (con la ayuda del gobierno de Costa Rica, lo que
para nadie es un secreto), así como el ascenso al poder del Sandinismo
(con la ayuda de Cuba, según se rumoraba en mi país) . Por cierto esto
vendría a corroborarlo el ex Ministro de Seguridad Publica en mi país en
un libro publicado recientemente bajo el titulo de “La Guerra que no
fue”…

Aprovechando las contadas pausas que hacia sin ingerir
nada….envalentonado por su grata presencia, personal, me aventure a
hacerle preguntas concretas que contestaba en largos soliloquios que no
dejaban espacio para otras preguntas…Una de ellas, la hice a quemarropa,
como “intercalándome”…asi que le pregunte: ¿Y quién mato al
comandante Camilo Cienfuegos? …pues yo sabía que ese crimen le era
imputable a él directamente….

Sin variar para nada su semblante me escupió la respuesta…¡¡ Huber
Matos, a quién te llevarás de aquí pasado mañana, cuando finiquitemos
algunos detalles para garantizar su seguridad, pues hay quienes desean
cobrarle ese crimen, entre otros !!

Y sin variar la cadencia de sus palabras me dijo: “para esos detalles,
mañana vendrá a visitarte Abrantes, con quien ultimarás los detalles de
la salida de Matos”.

Al preguntarle por la lista de presos plantados, me dijo…”Bueno, eso
deberás hablarlo con Abrantes directamente, pues es su materia” .Le
mencione a uno en especifico, a quien mi Presidente deseaba liberar:
Armando Valladares, un poeta.. Fidel cambió su semblante y me espeto: “A
ese no, a ese no. Es un farsante, que debe salir caminando por sus
propios pies.Si, chico, es un farsante”.

Esa noche, habiéndose marchado Castro y luego mis amigos ….(después de
una sesión de fotografías en donde el encargado-experto, a no dudarlo-
le ponía a uno como el actor principal en el documento visual, ,
destacando a Fidel de manera distinta) y mientras trataba de conciliar
el sueño de esa noche, se agolparon en mi mente varios episodios de esa
única vez que le he tratado : sus largos soliloquios, su elocuencia y
propiedad para los temas tratados en los que siempre llevaba la
batuta…

Repasé mentalmente su vestimenta caqui, ,pero no de tela basta –sino
militar- brillante, como si fuese de satin, y que no calzaba tampoco con
sus botas finas, de punta italiana…Todo junto en mi mente, parecía como
un suceso teatral en vez de una entrevista necesaria para iniciar una
negociación encaminada a finiquitar la salida de Cuba de un prisionero y
de otros “plantados”. Esa noche llegue a la conclusión de que yo había
asistido a una obra teatral, en donde había solo un actor, al que no
puedo restarle ni un solo merito, como tal.

P. ¿Hubo algún otro tema en la conversación?

Oh, por supuesto que sí. En cinco horas de soliloquios, recuerdo bien el
más significativo de cultura general: su descripción de democracia
participativa plena y de democracia directa, al estilo ateniense, del
cual Castro me explicaría – se practicaban ambas en la Isla (cada vez
que el mencionaba la isla, yo rectificaba mi mente, traduciendolo como :
¡Mi isla!, con base en el tono “posesivo” de su narración).

La Democracia según él- estaba en Cuba apartada de la democracia
representativa y era auténticamente participativa, al estilo
ateniense….en donde entre pueblo y gobernante no había soluciones de
continuidad…sino una “liasson” continua-permanente, En donde ambas
partes se sentían compenetradas naturalmente. Tal compenetracion natural
era el sello distintivo de la revolución que él encabezaba.

Y tal compenetración ideo-política, en la democracia no pura se
convertía en parafernalia representativa e intermedia, mientras que en
“su modelo” existía la concreción absoluta, la perfección humana
máxima…De la Grecia antigua a la Cuba de Castro no habían soluciones de
continuidad, tan solo el puente de los siglos de ignorancia que les
separaban en el tiempo a estos dos gemelos uni-vitelinos.

Mayor confusión pocas veces he conocido en mi vida, a menos que mis
estudios universitarios estén profundamente equivocados. Ya que en
algunos países que tienen realmente democracias representativas -como en
Occidente – hay obviamente más respeto para el pueblo, que el que
conocemos en la Cuba de Castro .

Hay un acto paradigmático: las concentraciones multitudinarias “del
pueblo” en la Plaza de la Revolución, que mas bien parecen actos
mediáticos, propio de cineastas hollywoodenses, especializados en logros
monumentales en donde se mezclan las ínfulas de los Emperadores Romanos
y la pasividad obsequiosa de las masas sometidas al régimen del “Panen
et Circenses”, sello indudable de las clásicas películas bíblicas de los
años 40-50 del siglo pasado..

P. Y …¿cómo sucedió el resto de tu misión?

Al día siguiente, habiendo terminado de desayunar, llegó Abrantes a la
casa –el entonces Ministro del Interior- el más policial de los
funcionarios del régimen de Castro – y me dijo como dictándole una orden
a un subalterno :

“Primero : Dentro de dos horas viene Huber Matos para que lo conozcas y
Segundo: . Respecto de los demás presos estamos elaborando la lista, te avisaremos.”….

En efecto al llegar Matos, de quien yo ni siquiera tenía una fotografía
sumistrada por su familia, –que parte vivía en Costa Rica y parte en
Miami–, me encontré con un hombre acabado, exageradamente delgado,
demacrado, desconfiado, profundamente desconfiado, que apenas hablaba
con monosílabos y cuya primera pregunta fue decirme si podría prestarle
una navajilla para afeitarse, y si acaso tenia también una corbata.,…

Yo que no tenia una navajilla, pues uso máquina de afeitar eléctrica,
gustoso se la entregue y debí enseñarle cómo usarla, pues notaba que
realmente no se sentía nada cómodo con ella. Con la corbata no hubo
problemas, pues soy muy parco en los colores que uso- lo que coincidía
por casualidad con su propio gusto.

Ya entrado en más confianza, me dijo que deseaba despedirse de su madre:
Ella lo visitaba en la carcel y él le había prometido que al salir,
iría a visitarla de primero….pero había fallecido y era preciso
trasladarlo a un cementario ubicado en una población distante en donde
la habían enterrado.. Me pidió expresamente negociar este asunto con
Abrantes. Fue muy insistente en este punto. …

Vinieron por Matos cerca de una hora después. Se lo llevaron y luego
traté de encontrar al Cónsul para verificar con él los detalles de los
presos plantados que debían venir también conmigo a Costa Rica. No fue
posible. Tampoco fue posible encontrar a mis otros dos acompañantes.

Abrantes no apareció hasta el día siguiente. Y me dijo, escuetamente,
que no iban a permitir a Matos desplazarse dentro de Cuba por razones de
seguridad. Como mi misión principal era llevarme a Matos a Costa Rica,
estuve de acuerdo en no retrasar por ningún otro motivo la salida, pues
ahora solo me faltaba conocer la lista de presos, hablar por teléfono
con mi Presidente y pedir el avión de LACSA. Pero durante el resto del
día, aunque traté, no pude volver a ubicar en La Habana ni siquiera al
Cónsul costarricense.

En la tarde me ofrecieron llevarme de compras y lo hice. Y en la noche
me invitaron al Cabaret Tropicana, que seguía presentando el mismo
espectáculo, como si Cuba aún estuviera en los tiempos de la corrupta
dictadura de Batista. En la tienda que fui de compras, solo podían
entrar extranjeros, y en Tropicana, solo habían turistas también,

Al dia siguiente llegaría temprano Abrantes, y me desplacé con él a ver
los detalles de los demás presos. En realidad nada de ello ocurrió…
cuando me percate, ya estaba en el Aeropuerto Internacional. Allí me
dijeron que se habían descompuesto las líneas telefónicas con el
exterior (a causa del embargo/boicot norteamericano, de manera que no
fue posible pedir el avión a Lacsa) y me llevaron a un hangar en donde
un avión de la empresa Cubana de Aviación estaba lleno de personas
mayores, y atrás, rodeado de guardias, se encontraba Huber Matos,
acompañado de un señor muy mayor en una silla de ruedas (que luego supe
era su padre).

No apareció el Cónsul, tampoco el hijo del Presidente (uno de mis dos
acompañantes) ,quien supe se había ido ya . Solo volví a ver al Oficial
Mayor de Seguridad, Willy Azofeifa (mi segundo acompañante desde Costa
Rica). En ese momento me sentía confundido, molesto y estando rodeado de
militares y ante la disyuntiva de no cumplir con la misión de sacar a
Matos, quien me reclamaba continuamente que él no viajaría, si antes no
iba a visitar la tumba de su madre,…

Y tome una decisión: me introduje al avión percatándome que no era de
LACSA, sino de Cubana de Aviación y mientras trataba de poner en orden
mis ideas…solo me hablaba Matos acerca de la visita a la tumba de su
madre…. su insistencia me produjo molestia, pues contrario a mis
sentimientos, tuve que increparle fuertemente, manifestándole que dentro
de mis órdenes, no se incluía viaje alguno al interior de la Isla, sino
solo su salida inmediata de la Isla. Optó por no dirigirme más la
palabra y le oi decir en dos o tres ocasiones que Fidel era un bandido.
Es curioso: esa fue la palabra más fuerte que escuche de sus labios y
aunque le he tratado en varias ocasiones en estos últimos años nunca
hablamos más del tema…

Sin poder conversar con mi Presidente, y conociéndolo muy bien, me hice
de la idea que en base a resultados, yo habia cumplido: llevaba a Matos a
Costa Rica. También estaba convencido que, ninguno de los ocupantes del
avión serían regresados a Cuba, aunque no fuesen los plantados y
tampoco hubiese podido corroborar sus identidades. Hice un ultimo
intento de comunicarme con mi Presidente desde el avión, pero el
comandante de la nave me indicaria que no era permitido por leyes
internacionales ocupar el sistema de transmisión radial en nada no
relacionado con la navegación . Independientemente de que tuviese razon o
no, no tenia sentido insistir.. asi que el resto del vuelo lo hice
calmadamente, pues “en el camino arreglaríamos las cargas” como decimos
los costarricenses.

Asi entre tumbos y retumbos (había tormenta y los pilotos debían
ratificar o rectificar con frecuencia la ruta) llegamos en la madrugada
al único aeropuerto internacional de mi país. Los balcones estaban
rebosantes de centenares de personas que aclamaban a Matos y entre
gritos de “Viva Cuba Libre” y “Abajo Fidel”, bajamos del avión, los
encargados de migración metieron en sus oficinas a los recién llegados.

Todos, excepto Matos y su padre, para mí desconocidos, habían hecho el
viaje sin decir una sola palabra y sin hacer un solo gesto.. Luego supe
por uno de ellos que tenían miedo y no sabían ni siquiera a donde se
dirigían…

Yo me enfrenté a mi Presidente. Le explique que sentía no haber cumplido
totalmente su encargo. Y cuando le trate de explicar la imposibilidad
de hacer un control cruzado de los otros viajeros, Rodrigo Carazo me
abrazo, y llorando me dio las gracias. Acto seguido, me dijo en broma:”
Espero tu renuncia al final del gobierno”…. y así acabo la
experiencia…pues nunca más volvimos a tocar el tema

* Ricardo A. Puerta:

Sociólogo, con 30 años de experiencia en proyectos de desarrollo en América Latina. Graduado de la Universidad de Cornell (Ithaca, Nueva York), con un Doctorado en Sociología del Desarrollo. Fue Asistente al Director en el Programa Latinoamericano de Private Agencies Collaborating Together (PACT), una federación de ONG internacionales, con sede en Nueva York. Fue Director del programa de Desarrollo Rural de la Escuela Agrícola Panamericana (Zamorano) en Honduras. Dirigió un proyecto de investigación, que duró dos años, sobre revisión de experiencias de 12 fondos de inversión social, operando en 10 países latinoamericanos. Ha sido capacitador en diseño de proyectos, utilizando el Método (Metaplan) del Marco Lógico, para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y para el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) y para más de un centenar de ONG a través de Curso-Talleres. Fue también Consultor para la Comisión Nacional de Anticorrupción (CNA), que coordina el Cardenal Oscar Andrés Rodríguez. Al presente es Asesor de varias ONG e instituciones públicas hondureñas en Desarrollo Institucional, Marcológico, Investigación Rápida y Remesas Familiares.

Fuente:  Democracia Participativa